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Entorno Político | Opinión | Lunes 09 de Enero de 2017 | 9:17 a.m.
Geopolítica
Jorge Ramírez Pérez
Geopolítica
Vandalismo Para Desacreditar la Protesta

“Un Estado que no está en condiciones de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos, respecto al mantenimiento del orden  y de la seguridad,

desde el punto de vista de los afectados carece de legitimación elemental”            

Heinrich Popitz

 

Lo que se haga en el tema de las sanciones debe ser apoyado por los ciudadanos.

Porque el vandalismo no es lo espontáneo que parece, es un fenómeno que existe en tanto que existe la anomia en diversos espacios y situaciones de la sociedad; y ésta anomia social, como dijera el sociólogo Durkheim es la poca o ninguna regulación, con la que se conducen los individuos socialmente, descalificando las reglas del Estado que como decía Hobbes; son  las que constriñen a la barbarie: limitan a que el hombre se convierta en lobo del hombre; y lo que en términos vernáculos el veracruzano Reyes Heroles, señaló regresivamente como el despertar del México bronco.

Por eso el vandalismo como anomia social es terrorista. Porque se maneja en una ola de impunidad para afectar la estabilidad emocional de las personas y generar una desconfianza creciente, lo que derivará en afectaciones económicas mayores. No solo a los comercios que son perturbados en el corto plazo.

También el vandalismo es producto de la ambigüedad con la que los gobernantes han tratado los asuntos, sin considerar el marco institucional. Lo que producen  elevados niveles de incertidumbre porque la autoridad no efectúa un comportamiento legal ni ilegal uniforme, porque si presentara un esquema de  antirreglas del Estado; al menos el ciudadano sabría a que atenerse como en las dictaduras.

El vandalismo por otra parte se corresponde a una conspiración primitiva, porque los líderes de colonias, que juegan el doble papel de ser contactos e informadores de la delincuencia; a la vez son organizadores de las movilizaciones que ahora se les llama, músculo político, y no son ajenos a esas algaradas.

Y aunque sea cierto que la mano de los partidos y organizaciones no se puede acreditar; para mí, no es descartable que los políticos que en el pasado se arreglaron con las fuerzas de la delincuencia, no sigan teniendo esos nexos y aprovechen cualesquier resquicio para intentar en el rio revuelto ganar pescando, o por lo menos que los reflectores que les exasperan, por el momento se dirijan a otros ejes de la perversidad social.

Pero toda esa marea de rumores malintencionados y los atracos masivos a comercios, son un fenómeno destructivo, del que el populismo del gobierno del pasado localmente y nacionalmente es responsable, en tanto, que han rehuido a gobernar aplicando la ley como único camino y en cambio se han empeñado en demostrar sin éxito, que la corrupción es una forma alternativa y válida de arreglo sin consecuencias. Por lo que la masa siente que no hay daño que se pueda reclamar.

Pero esa algarada violenta aunque sí está inmersa en el sentimiento coincidente de ira social contra las disposiciones centrales que afectan la economía del país, nada tienen que ver con la otra ira, la civilizada de protesta política, por el fondo, la forma o ambas del alza de los hidrocarburos, que además precede a la escalada de precios de la energía eléctrica.

Aunque Meade diga que no hay porqué asustarse.  No solo desconoce la materia que dice dominar, la de las finanzas públicas, sino que también hace notable su insensibilidad burocrática, lo digo en el sentido peyorativo.

Porque el horno no está para bollos, y sí se debe protestar, no tanto para que cambien su decisión, sino para apelar, más adelante al registro histórico de la democracia.

En primer lugar: por la forma como se dio a conocer sin previo aviso y sin haber consultado a empresarios y por supuesto tampoco a los gobernadores, como lo señaló Miguel Ángel Yunes.

No les dieron chance para que por lo menos se pudiera acuerpar del ramalazo. No se hizo así, porque el chiste era generar la especulación de que se busca es tener dinero para la campaña del Estado de México, a tal grado que no falta quien dice, que solo recargaran la cuenta de gasto corriente unos tres meses, para cubrir lo de esa elección, y que después, los del  grupo del poder central van a rebajar un poco los precios de la gasolina, para ganarse a la gente previo a las elecciones.

En segundo lugar la medida desaseada no explica varias cosas que son cruciales, entre ellas: ¿porqué se mintió sobre la bondad de las reformas en el corto plazo? Hasta se alcanzaron la puntada de decir que pronto se iban a ver los beneficios en las tarifas.

En tercer lugar, se ha ocultado por décadas la inminente quiebra de las dos paraestatales PEMEX y CFE que cargan con un pasivo laboral impagable, producto de los arreglos de corrupción de los líderes. A los de PEMEX  se les acusa también de comandar hasta a los chupaductos como se ha denunciado en los medios.

El silencio acerca del estado real de PEMEX ha costado millones de dólares. Para muestra, la declaración absurda de González Anaya, el director que dijo hace menos de dos meses; que PEMEX iba a alcanzar su punto de equilibrio, pero sin contar sus compromisos de deuda y de intereses, ¡para Ripley!

Por eso el periodista Héctor Moctezuma señala que a la corrupción de escalar sus capitales a nivel personal, los funcionarios corruptos tienen en su contra también la corrupción producto de la ineficiencia e ignorancia con números muy elevados, porque como dice Videgaray les tenemos que pagar para haber si aprenden… porque por ejemplo nadie sabe que pasó, con lo dizque invertido en las refinerías que nunca arrancaron.

En cuarto lugar no se tiene una idea concreta en lo que pararon los excedentes del precio de petróleo,  porque nunca se explicó fehacientemente su destino. Y menos de los altos impuestos que pagaba PEMEX a Hacienda para que el gobierno central gastara en un gasto corriente, que devora una burocracia enorme e inútil.

Y finalmente se tiene que protestar porque el proyecto que subyace, es el de reventar en el mediano plazo, a esas empresas: PEMEX y CFE, porque el lastre que arrastran está por llevarse entre las patas al país.

Solo que ese camino de hechos consumados será lento y haber si aguantamos los  vandalismos como formas alternativas para distraer más de medio siglo de fracasos en materia energética.

*** Las ideas y opiniones aquí expresadas son responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente reflejan el punto de vista de Entorno Político.
Gracias por participar.
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