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Para comparar a Luis Videgaray Caso con Joseph Marie Córdoba Montoya los analistas y politólogos suelen comenzar por señalar el bajo perfil de ambos, aunque salta a la vista una diferencia evidente, Videgaray sabe que “no tener pasado” en este tiempo y en este país te convierte en un “sospechoso” de modo que él ha utilizado otra variante del no dejar rastro: construir, fabricar, maquillar o conformar un “curriculum” que no deje lugar a dudas (sic).
Entonces a él si lo encontramos en wikipedia y hasta hizo subir en una página de la UNAM (http://www.paraelfuturo.unam.mx/?q=node/1330) la pregunta ¿Quién es? Y esta respuesta:
Presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados. Realizó estudios de Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y es doctor en Economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Ha sido profesor del ITAM y la Universidad Iberoamericana. En 1987 se integró al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Fue secretario de Finanzas, Planeación y Administración del Gobierno del Estado de México, de 2005 a 2009. Entre 2008 y 2009 fue coordinador nacional de los secretarios de Finanzas Estatales. Antes, fue asesor del secretario de Hacienda y Crédito Público (1992-1994), asesor del secretario de Energía (1996) y director de Finanzas Públicas de la empresa de consultoría Protego Asesores (2001-2005). Entre los proyectos a su cargo destaca el financiamiento de la deuda pública de los estados de México, Sonora, Oaxaca y Durango. Ha recibido diversos reconocimientos nacionales y en el extranjero.
Dicha respuesta se replica por donde uno busque, hasta que nos topamos con la revista Proceso que incluye un artículo de Jenaro Villamil que expone otra visión del mismo personaje en un análisis de los dos principales operadores políticos del virtual presidente electo Enrique Peña Nieto, es decir Luis Videgaray Caso y Miguel Ángel Osorio Chong, coordinador general de campaña y secretario de Organización del PRI respectivamente porque han sido investigados desde 2009 por la Secretaría de Hacienda por presuntas operaciones inusuales con dinero en efectivo y por depósitos bancarios que no corresponden con su nivel de ingresos.
Desde ese año y a fin de impedir que el dinero del crimen organizado llegue a las campañas políticas, la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) de la Secretaría de Hacienda llevó a cabo pesquisas financieras, fiscales y sobre compras en dinero en efectivo para las llamadas “personas políticamente expuestas”.
El artículo 115 de la Ley de Instituciones de Crédito establece que una persona políticamente expuesta es quien “desempeña o ha desempeñado funciones públicas destacadas en un país extranjero o en territorio nacional, considerando entre otros a los jefes de estado o de gobierno, líderes políticos, funcionarios gubernamentales, judiciales o militares de alta jerarquía, altos ejecutivos de empresas estatales o funcionarios o miembros importantes de partidos políticos”.
Al día de hoy todo parece indicar que esas operaciones algo tienen que ver con la imposible de comprobar (según el dicho del IFE fundamentado en la propia Ley) compra de votos que concretó el triunfo de su candidato. En los últimos días se ha comenzado a “manejar mediáticamente” el probable gabinete del próximo presidente y en todas las “posibles combinaciones” el nombre de Luis Videgaray Caso aparece, como en cuadro de honor y pareciera entonces que todas las dudas en su entorno son más bien ejemplos de “lealtad y compromiso con su proyecto político”. Dicho de modo menos político: apostó y ganó.
Lo hemos visto aparecer en el presídium del auditorio de la sede nacional del PRI, al lado de Peña Nieto la noche del 1º de julio cuando la cúpula priista se teletransportó en el tiempo y volvió a mostrar sus tradicionales actos de adhesión y apoyo al “ungido” y apareció en el Video donde Peña Nieto agradecía por nombre a su equipo de campaña desde “el cuarto de guerra” y apareció después de cada debate con su sonrisa socarrona y ese gesto tan suyo mezcla de seguridad y cinismo.
Y parece que aparecerá y aparecerá en el primer círculo del poder y todos sabemos las cosas que se consiguen tradicionalmente desde ahí. Lo sabemos porque conocemos los negocios de los Gómez del Campo en los últimos 6 años, de los Bribiesca los anteriores 6, y así toda una sucesión de “familias con suerte” que se remonta hasta los anales de nuestra historia.
Que las suspicacias queden en eso y no estemos ante la nueva cara de esa antigua moneda que a pesar del tiempo transcurrido, no ha perdido peso, valor y vigencia. Como tantos otros nombres de grupos políticos, hombres y mujeres de influencia vitalicia y sindicatos que se tasan con idéntico peso.
Para ello no hay que dejarlos solos. La moneda está en el aire. Que caiga águila y salga el sol.
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