Columnista invitado
Nataciones escatológicas
La nota se refiere a un estudio realizado en India, donde se reportaba que cada día la población de ese país “deposita” al aire libre (en las calles, en los campos de cultivo, en las carreteras, etcétera) un poco más de 100 toneladas de excremento humano y toda esa materia fecal acaba convirtiéndose en aerosoles que flotan en el aire y los sólidos escurriéndose a los arroyos y ríos.
Continúa señalando que no hay un río que cruce alguna población de cierto tamaño que no esté irremediablemente contaminado con materia fecal humana o de ganado, el cual en los números que deambulan por todos lados, contribuyen con una cantidad adicional muy importante a la de los desechos humanos.
En nuestro querido México, según datos proporcionados por la Comisión Nacional del Agua, en la actualidad alrededor de 700 mil personas no tienen otra opción que defecar al aire libre, lo cual representa unas 30 toneladas diarias de excremento, que acaba también desecándose y convirtiéndose en aerosol o siendo arrastrado por las lluvias y, en el caso de algunas regiones como Chalco, probablemente infiltrándose por las grietas profundas de terreno, hasta los acuíferos que proveen de agua a los habitantes de esta área y tiene repercusiones poco evaluadas en cuanto a su efecto en los acuíferos de esa zona, profundamente modificada por los asentamientos que nunca deberían haberse realizado ahí.
En la primera mitad de los años 70, el llamado Instituto Auris del Estado de México, realizó un estudio y una evaluación del impacto posible de los planes de desarrollo urbano del corredor Texcoco-Chalco. La recomendación que hizo el grupo de análisis, integrado por científicos como Fernando Hiriart, Marcos Mazari y otros expertos mexicanos en mecánica de suelos e hidrología, fue la de no transformar una de las zonas de suelos agrícolas de primera con rendimientos récord mundiales de alfalfa, que no se podrían reponer en ninguna parte del país para convertirla en una zona urbana. ¿cual fue el resultado de esa recomendación?: NINGUNO, ya que nadie hizo caso de esa información y esas sugerencias.
He aquí que, gracias a la intervención de líderes venales y funcionarios públicos corruptos ¿hay de otros?, que indudablemente obtuvieron descomunales ganancias en la venta de esos terrenos, fue como nació una enorme nueva ciudad que ha hundido los suelos de la zona y generado grietas profundas en la arcilla expandible de esa feraz región del país.
Resulta que ahora ese problema ha adquirido una forma más líquida y más dañina en cuanto a su acceso a los mantos acuíferos. Debido a las fuertes lluvias que cayeron a principios del año, se provocó el desbordamiento del llamado canal de La Compañía, afectando esa zona y las colonias aledañas de la propia ciudad de México y representaron descomunales daños patrimoniales y personales para quienes vivían por debajo de su cauce, así como para la salud de quienes prácticamente tuvieron que nadar en ese mar de excremento.
El mal está siendo atendido por las autoridades tanto del Estado de México como del Distrito Federal, pero lo cierto es que estamos “cosechando”, si así se le puede llamar, el resultado de los intereses especulativos urbanos y políticos impuestos a la razón y a la información seria, sólida y bien intencionada de expertos nacionales.
Mientras no se combata a fondo la corrupción imperante en nuestro país, no será la única área en la que sigamos “cosechando” resultados como éste en el futuro.
carrofonseca@hotmail.com
Carlos Rodríguez Fonseca





















